Según el Informe de la Situación Financiera de la Administración Central, la economía paraguaya registró en 2025 un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de al menos 6,0 %, impulsado por un mayor dinamismo del previsto inicialmente.
La variación interanual del PIB trimestral alcanzó 6,6 %, superando las estimaciones del Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP). Para 2026, la proyección de crecimiento es de 4,2 %, la más alta de la región.
En el plano de precios, la inflación cerró el año en 3,1 %, por debajo de la meta establecida por el Banco Central del Paraguay (BCP), mientras que la tasa de política monetaria se mantuvo estable en 6 % anual, reflejando un entorno macroeconómico de estabilidad.
Los ingresos totales del Estado crecieron 4,5 % en 2025, sostenidos principalmente por la recaudación tributaria, que aumentó 8,6 % interanual, a pesar de una desaceleración observada en el último trimestre del año. La presión tributaria alcanzó 11,2 % del PIB, con una mayor contribución de los impuestos internos.
Gastos
El gasto total acumulado aumentó 3,4 %, el menor crecimiento registrado en los últimos años. El costo de los intereses de la deuda mostró una reducción, ubicándose en torno a 1,6 %–1,8 % del PIB, lo que alivió la presión sobre las finanzas públicas.
Inversión pública y resultados fiscales
La inversión pública alcanzó Gs. 5.764 mil millones, equivalentes a 1,6 % del PIB o USD 767 millones. A este monto se suman USD 118 millones asignados al fondo de Alianzas Público-Privadas (APP) y USD 254 millones en inversiones previstas con financiamiento de Itaipú, reforzando el nivel de inversión sin comprometer la sostenibilidad fiscal.
Como resultado, el año 2025 cerró con un déficit fiscal total de Gs. 7.480 mil millones, equivalente a 2,0 % del PIB (USD 1.047 millones), lo que representa una reducción de Gs. 1.100 mil millones respecto a 2024.
El informe destaca que el ratio de endeudamiento de la Administración Central respecto del PIB se mantendría estable, consolidando el avance, por segundo año consecutivo, hacia la senda de convergencia de la regla fiscal, cuyo objetivo es alcanzar un déficit de 1,5 % del PIB en 2026.






