El país demostró que, cuando se combinan planificación, contratos activos y capacidad empresarial, la infraestructura avanza. Este fue un año marcado por un ritmo sostenido de obras, y el 2026 será clave para consolidar y sostener el impulso alcanzado.
El sector de la construcción vial y de grandes infraestructuras cierra el año demostrando que, incluso en un contexto de limitaciones financieras, las obras públicas avanzan con calidad y en los plazos previstos.
A lo largo de 2025 se adjudicaron proyectos relevantes y se impulsaron corredores viales, infraestructura eléctrica, puentes y sistemas de saneamiento largamente postergados. Muchas de estas intervenciones continuarán en ejecución en los próximos meses, generando empleo, dinamismo económico y mayor capacidad instalada en todo el país.
Sin embargo, el balance del año también deja una señal de alerta. La brecha de infraestructura en Paraguay sigue siendo amplia y exige una inversión sostenida; detener el ritmo de trabajo tendría efectos directos en la economía y en la capacidad del país para sostener su crecimiento. Asegurar la continuidad presupuestaria de las obras en curso será clave para los próximos años.
Mantener la inversión pública se presenta como una condición esencial para evitar paralizaciones, atraer capital privado y acompañar el desarrollo de sectores estratégicos.
Para el 2026, el desafío será fortalecer la coordinación entre el sector público y el privado, con una visión clara y decisiones firmes sobre el rumbo del país. No se trata de empezar de cero, sino de consolidar lo construido y garantizar que Paraguay siga generando las oportunidades que la economía, las inversiones y la ciudadanía demandan.





