Invertir en infraestructura segura, bien planificada y accesible no es un lujo, sino una herramienta de prevención que salva vidas, reduce costos sociales y contribuye a construir ciudades más habitables para todos.
Entender la seguridad vial desde la perspectiva de la infraestructura es clave para abordar este problema. Un diseño urbano inadecuado o la falta de mantenimiento pueden multiplicar los errores humanos y agravar sus consecuencias.
Cada bache, cruce sin señalizar o vereda deteriorada representa un riesgo para miles de personas que se desplazan a diario, ya sea peatones o conductores de vehículos. Para los peatones, algunos de los obstáculos más comunes son la carencia de pasos peatonales claros, veredas rotas o interrumpidas y vehículos mal estacionados.

Asimismo, los conductores se enfrentan a tramos con falta de señalización, mala planificación de algunas rutas y ausencia de mantenimiento continuo en sectores de la red vial.
Invertir en más y mejor infraestructura, garantizar cruces bien iluminados, crear pasos peatonales seguros y promover la corresponsabilidad de los actores viales son medidas impostergables para reducir riesgos y mejorar la convivencia en las calles.





