El presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), Paul Sarubbi, expresó su preocupación por la situación financiera que atraviesa el sector de obras públicas, al advertir que el presupuesto aprobado para el año 2026 resulta insuficiente para cubrir los compromisos asumidos y la deuda acumulada con las empresas contratistas.
Sarubbi fue enfático al señalar que, pese a los anuncios realizados en los últimos meses, la solución estructural al problema no aparece en el horizonte. “Tengo que ser muy sincero: la solución no está a la vista”, afirmó, al referirse a los compromisos de pago asumidos por el Estado, que preveían desembolsos mensuales de G. 300 mil millones a partir de noviembre pasado.
Según explicó, incluso esos montos resultaron insuficientes desde el inicio. “Esos G. 300 mil millones por mes no dan ni siquiera para pagar los certificados de obra de lo que se ejecuta, menos aún para achicar la deuda que ya había”, sostuvo. A esto se suma que las empresas continúan trabajando mes a mes, lo que genera nuevos certificados y agrava el desfasaje financiero.
El titular de Cavialpa recordó que, durante el debate del Presupuesto General de la Nación 2026 en el Congreso, la deuda acumulada con las empresas rondaba entre USD 190 y 200 millones. Sin embargo, al cierre del año, esa cifra ascendió a aproximadamente USD 225 millones. “La deuda volvió a aumentar entre noviembre y diciembre”, señaló.
A ese monto, agregó, se deben sumar alrededor de USD 110 millones en intereses que se arrastran desde hace más de dos años y que aún no han sido abonados. En ese contexto, Sarubbi advirtió que el presupuesto vigente “es absolutamente insuficiente para poder cubrir las obras y los proyectos que hoy están en ejecución”, sin considerar las nuevas licitaciones que podrían concretarse a lo largo del año.
La situación, aclaró, no se limita únicamente al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, aunque este concentra el mayor volumen de contratos. “Todos los entes del Estado están atrasados con sus proveedores”, indicó, y añadió que, al sumar otras prioridades del gasto público como salud o programas sociales, el panorama general se vuelve aún más preocupante.
Actualmente, existen más de 200 contratos de obras en ejecución. Al analizar el ritmo mensual que requiere cada uno de ellos, el presidente de Cavialpa sostuvo que la suma total supera ampliamente el presupuesto aprobado. En este escenario, las empresas se ven obligadas a financiarse con el sistema bancario, una alternativa que ya no es viable. “Las empresas ya llegaron a su tope de endeudamiento”, advirtió.
Incluso, según relató, algunas firmas del sector se encuentran en situaciones límite, cercanas a procesos de convocatoria de acreedores o quiebra. “Si esto sigue así y las obras no paran, las empresas van a terminar fundidas; y si las obras paran, el problema solo se patea hacia adelante”, alertó.
Pese a este diagnóstico, Sarubbi destacó que existe un canal de diálogo permanente con el Gobierno y valoró la apertura de la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión. No obstante, insistió en que los números no cierran. “Cuando analizo los números fríamente, no veo la solución”, expresó.
Finalmente, remarcó que será necesario recurrir a fondos adicionales y a ampliaciones presupuestarias en el rubro de inversión en obras públicas para evitar un mayor deterioro del sector. “Hay mucho trabajo que hacer y queremos que esto se solucione, pero hasta ahora no vemos esa solución”, concluyó.





