A simple vista, hablar de camiones, semirremolques y maquinaria pesada parece una cuestión puramente técnica. Pero detrás de cada equipo que rueda por rutas paraguayas, hay una historia de confianza, trabajo en equipo y visión estratégica. Es la historia que comparte Hugo Báez, director con casi dos décadas de trayectoria en TIMBO.
El director de Cuentas Corporativas, Hugo Báez, se describe como un apasionado de la planificación y el marketing. Graduado en Administración de Empresas y Contabilidad, con un máster en la Universidad Católica, inició su camino profesional en multinacionales; incluso vivió cuatro años en Lima (Perú), antes de volver a Paraguay y sumarse a TIMBO.
“Yo conocía a Rolando Zucolillo —presidente de la empresa— desde que jugábamos rugby juntos, por lo que compartimos esos valores como la disciplina y el trabajo que deja el rugby. Cuando me ofreció sumarme a TIMBO, no lo dudé. Era una empresa pequeña, con apenas dos productos, pero había un potencial enorme”, recuerda.
Crecimiento con foco en la diversificación
Los primeros años estuvieron marcados por la representación de marcas como Guerra de Brasil y la venta de camiones usados. “No vendíamos solo el camión: lo financiábamos y garantizábamos que estuviera en condiciones. Esa seriedad hizo que muchos transportistas crecieran junto a nosotros”, explica.
Sin embargo, los desafíos se presentaron cuando el mercado se llenó de competidores que no ofrecían garantías. “Había turbulencia, perdimos participación. Ahí entendí que no podíamos quedarnos quietos”, agregó. Fue entonces cuando se propusieron diversificar y llegaron Sinotruk en camiones, Librelato y Facchini en semirremolques, y más tarde la maquinaria vial Sany.

La fórmula: estar cerca y dar soluciones
Para Hugo, hay una fórmula que no falla: “Conocer el mercado es básico. Pero igual de importante es conocer a tu gente y a tus clientes. Nuestro lema es ‘soluciones ágiles’: el cliente tiene un problema, lo resolvemos y después vemos cómo se ajusta”.
La filosofía de la empresa es clara: perseverancia, respaldo posventa y relaciones de confianza. Hoy TIMBO cuenta con más de 250 colaboradores y ocho sucursales en todo el país. “Tenemos un plantel con gente que lleva años, estabilidad y un ambiente interno muy sano. Eso marca la diferencia”, dice.
Para quienes hoy empiezan su camino profesional les recuerda lo siguiente: “Hay que tener conocimiento técnico, sí, pero la empatía y la capacidad de resolver conflictos marcan la diferencia. Al final, las relaciones públicas bien llevadas valen tanto como la mejor estrategia de ventas”.





