Según una nueva investigación del Banco Mundial, los flujos de inversión extranjera directa hacia las economías en desarrollo han disminuido al nivel más bajo desde 2005 en medio de los mayores obstáculos al comercio y a la inversión.
Este retroceso representa una amenaza para el financiamiento de los objetivos de desarrollo, en un contexto global marcado por mayores restricciones al comercio y la inversión. El informe advierte que la mitad de las medidas sobre IED tomadas por países en desarrollo en 2025 han sido restrictivas, la proporción más alta desde 2010. Esta caída coincide con una fuerte desaceleración también en las economías avanzadas, que recibieron solo USD 336.000 millones, el menor monto desde 1996.
“El retroceso de la IED responde a decisiones de política pública que levantan barreras cuando deberían estar eliminándolas”, señaló Indermit Gill, economista en jefe del Banco Mundial. Advirtió que la inversión privada, especialmente la IED, será clave para impulsar el crecimiento económico frente a niveles récord de deuda pública.
El estudio muestra que países con mejores instituciones, apertura comercial y capital humano reciben más IED y logran un mayor impacto económico. Por ejemplo, un aumento del 10 % en la IED puede traducirse en hasta 0,8 % más de crecimiento del PIB en economías con condiciones sólidas.
La concentración de la IED también es un desafío: entre 2012 y 2023, dos tercios de estos flujos se dirigieron a solo diez países, con China captando casi un tercio. En contraste, los 26 países más pobres recibieron apenas el 2 %.
De cara a la próxima Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, el Banco Mundial insta a flexibilizar regulaciones, fortalecer el clima de negocios y promover una cooperación global más decidida para redirigir la inversión hacia los países que más la necesitan.





